28th Septiembre 2008

De nuevo en la cueva de la Leze

Año y pico después volvemos a la cueva de la Leze. En esta ocasión fuimos Lara, Rocio, Yolanda, Patri y el menda.

Salimos de Madrid prontito y tras unas cuantas horas de viaje nos plantamos en Egino, junto al que se encuentra este peculiar barranco. Tras llegar nos cambiamos y echamos a andar, pues teníamos un buen trecho hasta la cabecera.

En mucho sitios ponen que este barranco tiene una aproximación de 45min-1h, pero por segundo año hemos comprobado que eso está muy lejos de la realidad.
Nuestra experiencia nos dice que podemos echarle un par de horitas si vamos rápido.

El camino de aproximación pasa primeramente por una sendero que remonta toda la montaña, hasta su parte más alta. Esto pueden ser 30-40 minutitos a un buen ritmo, pero una vez llegados a la parte más alta hay que bajar al otro lado, y aquí se complica la cosa.

Primero tenemos una parte corta llena de destrepes que hace ir muy lenta, y cuando terminamos tenemos un buen trozo a través de bosque, por pendientes que parecen echas de hielo, y por las que hay que ir muy lento.

Al final, tardamos unas 2h:30 minutos en llegar a la cabecera. Es verdad que no es que fuésemos muy rápidos, pero de las 2 horas no creo que hubiésemos podido bajar, así que no fiarse de los tiempos de aproximación que dicen para este barranco.

Tras el paseito, llegó el típico ritual de meternos en nuestros maravillosos neoprenos y ponernos todos los “cachibaches”, y enfilar hacia la gruta que se abría majestuosa delante nuestra.

En esta ocasión bajaba bastante menos agua que el año pasado pero aún así es una cañón muy peculiar y merece la pena.

El único problema que nos encontramos allí es que las fotos y el vídeo es de malísima calidad, debido a la poca luz que dan nuestros frontales, suficiente para ver nosotros, pero insuficiente para las cámaras, que unido a las nubes que vaho que generábamos con nuestra respiración hacían casi imposible sacar una foto decente. Aún así alguna hay.

En cuanto al cañón en sí, muy muy fácil y sin ningún punto problemático. En las reseñas se habla de un sifón al final, pero no es realmente un sifón, es un puente de roca que no tiene ninguna complicación. en una de las fotos se ve como Rocio está empezando a pasar por debajo.

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1st Septiembre 2008

Mont Blanc: De nuevo con las manos vacías

Tras el intento frustrado del año pasado, no ibamos a rendirnos tan facilmente así que este año teníamos que volver a intentar subir al “techo de Europa”. De nuevo volveríamos a intentarlo por la ruta de “los cuatromiles”, o por lo menos esa era la idea, ya que es mucho más bonita que la ruta normal.

Unos días antes de ir ocurrio un terrible accidente justo en el primero de los picos a superar, donde nos quedamos el año pasado, el Mont Blanc du Tacul (4.248m). Una avalancha había acabado con la vida de varios alpinistas. Por desgracia este es uno de los peligros de la montaña, pero es una cosa que no nos podía echar atrás, son cosas que pasan, y son riesgos que hay que asumir ya que siempre están ahí, igual que el que bucea, escala, monta en bici o cualquier otro deporte. Es verdad que la montaña es más peligrosa que jugar al dominó, pero seguramente sea más facil tener un accidente de coche mortal, que tener un accidente mortal en montaña, siempre y cuando se hagan las cosas bien.

El día 31 de Agosto por la mañana partimos desde Madrid, dirección Chamonix. En el coche íbamos Lara, su prima Cristina, Rocio, Patri y yo. Fue un viaje largo y muy muy duro al ir 5 en un solo coche, pero sobre las 21:30 h estabamos en el pueblecito francés. 

Montamos la tienda, vimos la previsión para el día siguiente, dimos una vuelta por el pueblo y tras comer algo nos acostamos, que llevabamos mucho kilómetros a la espalda.

El lunes día 1 de septiembre nos acercamos a la casa de la montaña. Tras hablar con las chicas que había allí y ver la previsión decidimos que la mejor opción era subir al Col du Midi esa misma tarde para dormir y subir a la noche siguiente. Así que dicho y echo. Nos metimos para el cuerpo una buena comida y después subimos en el teleférico hasta la Aiguille du Midi (3.842m). Allí nos equipamos y a la tres y pico de la tarde estabamos empezando a bajar por la arista que nos llevaría al Col du Midi.

Hora y pico más tarde estabamos en el collado. Ibamos a dormir en tienda y eramos los únicos, todas las demás personas iban al refugio del Cosmiques (3.613m). Buscamos el “agujero” más acogedor que encontramos y montamos la tienda.

Serían las 19:00 h y era aún muy de día pero teníamos que levantarnos muy pronto así que nos preparamos una buena cena, a partir de sobres de comida deshidratada, y nos preparamos para pasar una noche apretada. Apretada porque inicialmente el plan era ir Lara y yo solos, pero al final se unió a la ascensión Cristina, y la tienda seguía siendo la misma, la misma pensada para dos personas holgaditas.

Entrar y salir de la tienda era toda una odisea por lo apretados que estábamos, pero una vez dentro… bueno, más o menos entrabamos, eso si, el de en medio “boca a bajo” para encajar mejor.

Enseguida empezó a condensarse mucha humedad de la respiración en la tienda pero devido a los 4-5º bajo cero que había en el exterior, dicha humedad se congeló por dentro de la tienda formando una capa de hielo, encontrandonos durmiendo en una especie de iglu. Así pasamos la noche, por lo visto, yo durmiendo bastante mejor que ellos :)

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