Tras la primera visita a esta cueva, decidimos volver. Pero en este caso pensabamos complicarnos un poco más la vida.
Entramos por la entrada normal del primer piso, y a los pocos metros fuimos a hacer una foto y fue en ese momento en el que nos dimos cuenta que no tenía pilas la cámara, por eso no hay fotos
Pasamos el “paso del tablón”, en este caso más rápido, asegurandonos con unas gazas y sin muchos problemas. En este caso ibamos mejor equipados.
Pero cuando llegamos al tubo nos dimos cuenta que no estaba la cuerda que existe en ese paso para ayudarte a bajar. Tras discutir la situación, improvisamos una cuerda con las gazas que teníamos y conseguimos bajar, con un poco más de miedo del previsto.
Más adelante llegamos a la primera entrada al tercer piso, y es aquí donde empezó la parte nueva. La idea era bajar por aquí, atravesar todo el tercer piso y salir por la última salida, de nuevo al segundo piso. Dicho y echo…
Eso si, no fue facil. La bajada al tercer piso tiene primero una chimenea que parecía echa de hielo y nos costó bastante subir (a unos más que otros :-P).
Después un tubo casi vertical que tuvimos que ascender, y también requería usar tanto oposición como tirar de fuerza.
Atravesamos toda la galería principal del tercer piso, la cual es un poco pesada ya que es larga y vas agachado todo el rato, y llegamos a la última salida.
Una vez salimos, volvimos a la tercera bajada al tercer piso para entrar y volver a salir. Simplemente para jugar un poco porque esa entrada es muy estrecha.
Y después camino de la salida. Sin ningún tipo de problema, aunque este recorrido fue un poco más duro y requiere ser más habilidoso.
